Deuteronomio 6:5 dice: «Amarás (אהבת; ahavtá) al Señor tu Dios con todo tu corazón con con toda tu vida y con todas tus fuerzas» (Deuteronomio 6:5). Pero, ¿qué significa «amar» a Dios de acuerdo con el pensamiento israelita antiguo? Para los autores bíblicos, el amor no es solo una forma intensa de «gusto» o algún tipo de «sentimiento cálido» para otro; más bien, la palabra hebrea más común para «amor» (אהבה; ahavá) expresa lealtad.

Para entender el amor como «lealtad» en Deuteronomio 6:5, necesitamos leer el versículo en el contexto de lo que viene justo antes: el Shemá. La mayoría de las traducciones de Deuteronomio 6:4 se leen: «Oye, oh Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor uno (אחד; ejád) es». Mientras que el hebreo אחד puede significar «uno», —como en «y hubo tarde y hubo mañana: día uno (אחד)» (Génesis 1:5)— ejád también puede significar «solo». Aquí hay una traducción más fuerte de Deuteronomio 6:4: «Oye, Oh Israel, el Señor es nuestro Dios, solo el Señor». Es decir, el Señor es el Dios de Israel, y el pueblo de Israel «no debe ir tras otros dioses» (Deuteronomio 6:14); deben «amar» o ser «leales» solo al Señor.

La lealtad que tenemos para el Dios de Israel ­—con exclusión de todos los demás dioses—, se extiende a nuestros semejantes, especialmente a aquellos que nos son menos familiares. Levítico usa exactamente la misma palabra para nuestra «lealtad» a Dios en el mandamiento de amar al extranjero: «Tratarás al extranjero que habita contigo como al nativo entre ti, y lo amarás (אהבת; ahavtá) como a ti mismo…» (Levítico 19:34). Cuando se trata del reino celestial, debemos ser leales solo a Dios, pero aquí en la tierra, Dios nos ordena que prometamos la misma lealtad a quienes nos rodean.

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