Es difícil hablar de confianza en un mundo lleno de engaños. Es difícil confiar cuando te han engañado y se han aprovechado. Las experiencias de la vida frequentemente nos impulsan a levantar muros y a retener nuestra confianza. Diariamente encontramos cosas en las que no podemos confiar, pero en el fondo queremos confiar. ¿Qué es la confianza? El Salmo 112 describe a una persona que tiene una relación increíble con Dios y una de las facetas de esta relación es la confianza.

מִשְּׁמוּעָה רָעָה לֹא יִירָא נָכוֹן לִבּוֹ בָּטֻחַ בַּיהוה
(mishmúa raá lo yirá najón libó batáj bAdonái).

«No temerá recibir malas noticias; su corazón está firme,
confiando en el SEÑOR» (Salmo 112:7).

A nadie le gusta recibir malas noticias, sin embargo, todos las recibimos tarde o temprano. Las malas noticias nos llegan de muchas formas: una enfermedad debilitante, una lesión grave, la pérdida de un ser querido, el rechazo, la traición, etcétera. La forma en que reaccionamos ante las malas noticias afecta profundamente nuestras vidas. El hombre descrito en este Salmo, «no teme» (לֹא יִירָא; lo yirá),«su corazón está firme» (נָכוֹן לִבּוֹ; najón libó) y «confía en YHVH» (בָּטֻחַ בַּיהוה; batúaj bAdonái). El verbo hebreo (בָּטַח; bátaj), que muchas veces se traduce como «confianza», expresa una idea de esperanza, dependencia y confianza. De hecho, el sustantivo hebreo contemporáneo (בִּטָּחוֹן; bitajón) muchas veces es utilizado para representar la oficina de seguridad nacional (משרד הבטחון; misrád habitajón).

Los rabinos muchas veces enseñan que nuestra «dependencia» espiritual en Dios (בִּטָּחוֹן; bitajón) no se basa necesariamente en nuestras experiencias pasadas de la vida. Más bien, al igual que la fe de uno, esta «confianza» (בִּטָּחוֹן; bitajón) moldea nuestra experiencia y realidad de ahora en adelante. Confiar en Dios y en su bondad, su participación en nuestras vidas y su protección cuando recibimos «malas noticias» es lo que le da a una persona la capacidad de confiar y seguir adelante. En el judaísmo, la historia del sacrificio de Isaac (que muestra la máxima confianza de Abraham en Dios) es tan central que se lee literalmente cada mañana antes de que un judío observante emprenda su día. Ya sea que una persona es judía, cristiana, ambas o en algún punto intermedio, la confianza de uno es una actitud asombrosa, un comportamiento de confianza y un sentido de seguridad inquebrantable que solo puede venir de conocer a Dios y de cómo es Él íntimamente.

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