Según algunos, el diezmo es una ley del Antiguo Testamento, por lo que los cristianos no deberíandiezmar. Otros, sin embargo, afirman que el diezmo es un mandato duradero aplicable para los creyentes modernos. Pero, ¿qué es el diezmo bíblico?

En la Torá aparecen varios tipos de contribuciones (consultar Números 18:21-32; Deuteronomio 14:22-7). Incluso antes del diezmo, cada israelita debía dar un regalo a los sacerdotes conocido como (תְּרוּמָה; terumá), que significa «un regalo que uno levanta» (Éxodo 25:2-3; 30:13-14; Levítico 7:32; Deuteronomio 12:11). Según la Mishná, la cantidad para esta ofrenda era flexible, alrededor de 1/30 a 1/50 de la cosecha (m. Terumót 4:3). Entonces el primer diezmo (מַעֲשֵׂר; ma´asér) podría ser puesto aparte: una décima parte de la cosecha dada a los levitas locales (Números 18:24), quienes luego darían la décima parte a los sacerdotes (consultar Números 18:26; Nehemías 10:39). Pero luego era tomado un segundo diezmo. Se usaba para los gastos y la comida mientras las familias de los granjeros adoraban en Jerusalén (Deuteronomio 14:24-26). Este segundo diezmo se daba a los pobres cada tercer y sexto año de un ciclo de siete años (Deuteronomio 26:12).

Técnicamente, las leyes del diezmo se aplican solo al grano, al vino y al aceite (Deuteronomio 14:22; Nehemías 13:12). Al principio, la tradición bíblica expandió el diezmo a la fruta y a otros productos agrícolas (consultar Levítico 27:30; 2 Crónicas 31:5; Mateo 23:23). Además, las leyes del diezmo se aplican solo a los productos cultivados en Israel: «la propia tierra de Dios» (Levítico 20:24; 25:23). Los diezmos siempre eran cultivos, a diferencia del dinero.

A la luz de todos estos versículos, la práctica moderna común de dar el 10% de los ingresos de uno, no es exactamente lo que la Biblia quiere dar a entender como un«diezmo». En nuestros días, menos personas se ganan la vida en la agricultura que en los tiempos bíblicos. No hay un Templo funcionando en Jerusalén, y no hay un sacerdocio para aceptar los bienes diezmados. Pero aunque nuestro medio de sustento de vida puede haber cambiado, los mandamientos de Dios en la Torá no lo han hecho. La tradición judía sostiene que dar a los necesitados, la benevolencia y la caridad son prominentes en la Torá y deben practicarse hoy. Si bien hoy no podemos practicar el diezmo bíblico preciso, al apoyar a las instituciones y a las personas que sirven a Dios, imitamos a nuestro Creador quien, en su bondad, alimenta toda la tierra (Salmo 126:35).

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