Es posible que hayas oído decir: «Dios prueba, pero no tienta». Esta convicción se basa generalmente en un versículo bien conocido: «Nadie, cuando es tentado, debe decir: “Estoy siendo tentado por Dios”; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él mismo tienta a nadie» (Santiago 1:13). ¿Existe realmente una diferencia entre «probar» y «tentar»? ¿Podemos incluso decir de que Dios solo prueba pero nunca tienta?

En Génesis 22:15, Dios prueba a Abraham con la orden de ofrecer a Isaac como sacrificio. El verbo hebreo para «probar» es (נָסָה; nasá), que también se puede traducir como «tentar», «probar» o incluso «entrenar». El verbo representa un «proceso de verificación de si algo es cierto o no»; un «intento de determinar la veracidad o la calidad de algo».

En Éxodo 20:20, Moisés le dice al pueblo: «Dios ha venido solo para probarte y para infundirte temor, para que no peques». Dios quiere probar la fidelidad de Israel y determinar si obedecerán o desobedecerán. Pero allí la Torá usa otra palabra hebrea para «prueba»: (בָּחַן; baján). Este término tiene un significado muy cercano a (נָסָה; nasá) y a menudo significa «examinar» o «escudriñar». בָּחַן parece implicar una prueba más invasiva, una especie de experimento para probar un resultado determinado. El mismo verbo se usa cuando José decide ver qué harían sus hermanos en una situación difícil (ver Génesis 42:16). ¿Todos estos son ejemplos de «prueba» o «tentación», o algo más?

El equivalente judeo-griego de estos términos hebreos es el verbo (πειράζειν; peirazein). El Evangelio de Mateo usa este término cuando Jesús es probado (¿o tentado?) en el desierto por el diablo (ver Mateo 4:1-11). La misma palabra aparece cuando Yeshúa es probado por preguntas difíciles (por ejemplo, Mateo 16:1; Lucas 10:25).

Volviendo a Santiago 1:13, el verbo griego pertinente (πειράζειν; peirazein) aparece varias veces en la misma oración. Y en este caso, es difícil traducirlo exclusivamente como «prueba» y evitar la connotación de «tentación». De hecho, el término significa ambos. Cuando Santiago dice que Dios «no tienta (πειραζει; peirazei) a nadie», el texto no quiere decir de que Dios nunca tiente a nadie bajo ninguna circunstancia. Basado en el testimonio más amplio de la Biblia, Dios ciertamente prueba, intenta, examina, tienta y escudriña a las personas, y no hay una gran diferencia entre estas ideas en los idiomas originales. Sin embargo, lo que es cierto es de que «Dios no tienta a nadie con cosas malas» (Santiago 1:13). El versículo niega que cualquier mal que constituya una tentación viene «de Dios» (απο του Θεου; apo tou Theu). El énfasis de la enseñanza es mostrar de que Dios nunca es la fuente del mal, no de que Dios nunca jamás tiente.

Dios puede usar personas, circunstancias o incluso a Satanás para administrar pruebas, pero el Señor no seducirá a la gente con «maldad» (griego: κακός; kakos / hebreo: רָע; ) porque esa no es la naturaleza divina. Dios no es tentado por el mal y los seres humanos fueron creados a imagen de Dios. El propósito de tentar no es causar fallas, sino ver si uno elige el bien y vence el mal. Por lo tanto, los humanos hechos a la imagen de Dios deben emular al Hacedor al pasar cualquiera de las pruebas de la vida o los procesos (consultar Levítico 11:44-45; 3 Juan 1:11).

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