Muchas personas no están seguras si la historia de Jesús sobre el hombre rico y Lázaro (Lucas 16:19-31) sucedió o si es solo una parábola (una historia judía con significado profundo). Por lo general, las parábolas no incluyen nombres personales como Lázaro o Abraham, pero por otro lado, los conceptos sobre el «seno de Abraham» o el diálogo entre las almas en el Hades que encontramos en la parábola de Lucas, no se confirman en ningún otro lugar en la Biblia. Sin embargo, muchas fuentes fuera de la Biblia indican que estos temas fueron creencias comunes en ese tiempo: el seno de Abraham y otros patriarcas es el lugar de reposo para los justos, además existió un reino de fuego para los malvados hasta el juicio final (consultar 4 Macabeos 13:17; Apocalipsis de Sofonías; b. Kiddushin 72b).

Jesús describe al personaje principal de la parábola como un (1) hombre rico (2) vestido en púrpura y lino fino (alerta de destripe: ver Éxodo 28:5), (3) viviendo en lujos, (4) recibiendo cosas buenas, (5) viviendo en la casa de su padre (6) con cinco hermanos (7) quienes tuvieron a Moisés y los profetas (8), aunque no los escucharon, por lo que (9) no se arrepentirían aunque alguien resucitara. La descripción en el punto nueve es muy detallada como para no referirse a alguien en específico.

Por muchas razones, incluyendo el testimonio del historiador judío Flavio Josefo quien mencionó que el suegro de Caifás, Anás, tuvo cinco hijos sacerdotales  (Antiquities XX, 9i; Juan 18:13), parece que Jesús tuvo a alguien muy específico en mente.

Volviendo a leer los nueve puntos sobre el hombre rico, se revela que Caifás como el sumo sacerdote es un excelente candidato para la parábola del «hombre rico» de Jesús e incluso se ajusta perfectamente a los siete primeros criterios. Pero, ¿él y su familia se negaron a creer incluso cuando alguien fue resucitado de entre los muertos? ¡De hecho! Lo hicieron dos veces.

Después de que Jesús resucitara a su amigo Lázaro, los sacerdotes colaboraron para matarlo (Juan 12:10). Después, cuando Jesús resucitó de entre los muertos, sus corazones endurecidos permanecieron sin cambio mientras persiguieron a los apóstoles de Jesús y negaron la propia resurrección de Jesús (Hechos 4:1-3).

Así que, ¿la parábola del «Hombre rico y Lázaro» se basó en hechos de la vida real? ¡Parece que así fue!

Por Dr. Eli Lizorkin-Eyzenberg y Jared Seltzer.

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