En Juan 9 se nos habla de la interacción de Jesús con la persona a quien sanó anteriormente de la ceguera. Al enterarse de sus problemas con las autoridades de Judea, Jesús dijo: «“¿Crees tú en el Hijo del Hombre?” El le respondió: “¿Y quién es, Señor, para que yo crea en Él?” Jesús le dijo: “Pues tú lo has visto, y el que está hablando contigo, ese es”. El entonces dijo: “Creo, Señor”. Y lo adoró» (Juan 9:35-38). El libro de Enoc, un trabajo literario judío pre-cristiano, testifica que entre los judíos, incluso antes de Jesús, ya existían nociones bien desarrolladas del Hijo del Hombre. Se alinearon muy bien con la figura del Hijo del Hombre del Evangelio (Yeshua/Jesús).

1 Y en ese lugar vi la fuente de justicia,
la cual era inagotable,
y a su alrededor había muchas fuentes de sabiduría,

todos los sedientos bebían de ellas
y se llenaban de sabiduría
y habitaban con los santos, los justos y los elegidos.
2 Y en ese momento ese Hijo del Hombre fue nombrado en presencia del Señor de los espíritus
y su nombre ante la Cabeza de los Días.

3 Ya antes de que el sol y los signos fueran creados,
antes de que las estrellas del cielo fueran hechas,
su nombre fue pronunciado ante el Señor de los espíritus.

4 Él será para los justos un bastón en el que puedan apoyarse y no caer;
será luz para los gentiles
y esperanza para los que sufren.

5 Todos los que habitan sobre la tierra se prosternarán y lo adorarán;
alabarán, bendecirán y celebrarán con canciones al Señor de los espíritus.

6 Por tal razón ha sido elegido y reservado ante Él,
desde antes de la creación del mundo y para siempre.

Libro de Enoc, Capítulo 48:1-6. https://www.bibliotecapleyades.net/enoch/esp_enoch_2.htm#48

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