Solo después de que desobedecen el mandamiento de Dios, la disonancua de la vergüenza y la inseguridad comienzan a caracterizar a la primera pareja. Leemos sobre el nuevo tipo de relación con el Creador que se caracterizó por la desconexión, el miedo y la vergüenza.

וַיִּשְׁמְעוּ אֶת־קוֹל יהוה אֱלֹהִים מִתְהַלֵּךְ בַּגָּן לְרוּחַ הַיּוֹם וַיִּתְחַבֵּא הָאָדָם וְאִשְׁתּוֹ מִפְּנֵי יהוה אֱלֹהִים בְּתוֹךְ עֵץ הַגָּן׃

«Y oyeron el sonido del SEÑOR Dios moviéndose por el jardín a la hora del de la brisa del día; y el hombre y su mujer se escondieron del SEÑOR Dios entre los árboles del jardín» (Génesis 3:8).

וַיִּקְרָא יהוה אֱלֹהִים אֶל־הָאָדָם וַיֹּאמֶר לוֹ אַיֶּכָּה׃

«El SEÑOR Dios llamó al hombre y le dijo: “¿Dónde estás?”» (Génesis 3:9).

וַיֹּאמֶר אֶת־קֹלְךָ שָׁמַעְתִּי בַּגָּן וָאִירָא כִּי־עֵירֹם אָנֹכִי וָאֵחָבֵא׃

«Él respondió: “Escuché el sonido de ti en el jardín, y tuve miedo porque estaba desnudo, y me escondí”» (Génesis 3:10).

וַיֹּאמֶר מִי הִגִּיד לְךָ כִּי עֵירֹם אָתָּה הֲמִן־הָעֵץ אֲשֶׁר צִוִּיתִיךָ לְבִלְתִּי אֲכָל־מִמֶּנּוּ אָכָלְתָּ׃

«Luego Él preguntó: “¿Quién te dijo que estabas desnudo? ¿Comiste del árbol del cual te prohibí comer?”»(Génesis 3:11).

וַיֹּאמֶר הָאָדָם הָאִשָּׁה אֲשֶׁר נָתַתָּה עִמָּדִי הִוא נָתְנָה־לִּי מִן־הָעֵץ וָאֹכֵל׃

«El hombre dijo: “La mujer que pusiste a mi lado, ella me dio del árbol, y yo comí”» (Génesis 3:12).

Parte del razonamiento aquí es exponer una forma sencilla de comprender los conceptos básicos de cómo funcionan las palabras en una oración hebrea. Estas ideas están destinadas a provocar un compromiso y deseo de un estudio más serio. Así que en esta sección, mostraré cómo el hebreo agrega sufijos y prefijos para expandir el significado de una palabra en una frase. Por ejemplo, en el versículo 6, vemos que Eva, después de violar el mandato de Dios, dio el fruto prohibido a su marido para que lo comiera. La frase «también a su esposo» (גַּם־לְאִישָׁהּ; gam le-ish) tiene la letra (הּ; héi) después de la palabra (אִישׁ; ish), «esposo», lo que lo hace «su esposo». La palabra también comienza con la preposición (לְ; le), «a/para». Así que vemos que solo una palabra en hebreo (לְאִישָׁהּ; le-ishá), se traduce en no menos de cinco palabras: «para el esposo de ella». De hecho, esto ocurre normalmente en la familia de las antiguas lenguas semíticas, como el árabe, el arameo y el hebreo.

Cuando Dios entra al jardín para pasar tiempo con su creación final, se encuentra con algo «inesperado». (Debido a que la historia bíblica se cuenta en términos totalmente antropomorfos, debemos continuar leyendo y hablando sobre ella en los mismos términos). De repente Adán y Eva se sienten incómodos en la presencia de Dios. Es muy interesante observar cómo el autor describe este encuentro. Dando una traducción literal al principio de la oración וַיִּשְׁמְעוּ אֶת־קוֹל יהוה אֱלֹהִים מִתְהַלֵּךְ בַּגָּן, él presenta esta frase fascinante: «y oyeron la voz del SEÑOR Dios caminando alrededor del jardín» (Génesis 3:8). Es habitual hablar de personas que caminan alrededor, o escuchar la voz de alguien, pero es muy extraño hablar de «la voz caminando alrededor». ¿Cómo podían oír «la voz caminando»? Sin abordar los juegos de Adán para trasladar la culpa (culpabilizó a Eva), Dios cuestiona a Eva, solo para obtener una respuesta similar de ella (culpabilizó a la serpiente). Al escuchar esto, el SEÑOR pronuncia una maldición permanente sobre la serpiente en sentido contrario al desarrollo del traslado de culpa que acaba de escuchar de los humanos.

כִּי עָשִׂיתָ זֹּאת אָרוּר אַתָּה מִכָּל־הַבְּהֵמָה וּמִכֹּל חַיַּת הַשָּׂדֶה עַל־גְּחֹנְךָ תֵלֵךְ וְעָפָר תֹּאכַל כָּל־יְמֵי חַיֶּיךָ׃

«Por cuanto has hecho esto, maldita serás más que todos los animales y más que todas las bestias del campo.Sobre tu vientre andarás y polvo comerás todos los días de tu vida» (Génesis 3:14).

וְאֵיבָה אָשִׁית בֵּינְךָ וּבֵין הָאִשָּׁה וּבֵין זַרְעֲךָ וּבֵין זַרְעָהּ הוּא יְשׁוּפְךָ רֹאשׁ וְאַתָּה תְּשׁוּפֶנּוּ עָקֵב׃

«Pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu descendencia y la de ella. Golpearán tu cabeza, y tú golpearás su talón» (Génesis 3:15).

La palabra hebrea (אָרַר; arár) generalmente es traducida como «maldición» y, por lo tanto, en nuestra mente, tiene un significado incierto, aunque ciertamente negativo. Muchos usos indican que debe definirse en el sentido de «atar», «frustrar» o «restringir» algo o a alguien. (Génesis 3:14; Éxodo 22:28; Job 3:8). Esto concuerda con el contenido de la serpiente que está siendo maldecida (limitada y restringida) más que cualquier otra vida animal. La Biblia hebrea nunca identifica a la serpiente con Satanás. La conocida historia que se cree que en realidad ubica a Satanás en el jardín del Edén (Ezequiel 28:13-15), ciertamente no lo coloca allí en forma de serpiente, sino en forma de arcángel. No fue hasta que un documento judío de carácter anti-romano de finales del siglo I, al que llamamos el libro de Apocalipsis, identificó claramente a la «serpiente antigua» con la presunta cabeza de los poderes demoníacos: ο (οφις ο αρχαιος; ho ofis ho archaios) «la serpiente antigua», (ος εστιν διαβολος και ο σατανας; hos estin diabolos kai ho satanas) «es el diablo y Satanás» (Apocalipsis 20:2). El Señor realmente no maldijo a Eva, sino que emitió una fuerte medida disciplinaria. Leemos en Génesis 3:16:

אֶל־הָאִשָּׁה אָמַר הַרְבָּה אַרְבֶּה עִצְּבוֹנֵךְ וְהֵרֹנֵךְ בְּעֶצֶב תֵּלְדִי בָנִים וְאֶל־אִישֵׁךְ תְּשׁוּקָתֵךְ וְהוּא יִמְשָׁל־בָּךְ׃

«Y a la mujer dijo: “En gran manera multiplicaré tus angustias en el parto, con dolor darás a luz los hijos. Con todo, tu deseo será para tu marido, y él tendrá dominio sobre ti”» (Génesis 3:16).

Hay dos cosas que afectarán significativamente a la mujer. En primer lugar, ella «sufrirá mucho en el parto»(הַרְבָּה אַרְבֶּה עִצְּבוֹנֵךְ; harabbá arbé itzvonéj). En segundo lugar, ella tendrá un deseo especial por su marido (probablemente uno que él no tendrá por ella), ya que «él tendrá dominio sobre ella» (יִמְשָׁל־בָּךְ; yimshál baj).Este es un texto confuso que no tiene mucho sentido, especialmente cuando tratamos de entenderlo desde el punto de vista de nuestros modernos valores igualitarios. Adán no recibió una acción disciplinaria personal, como la recibió Eva. Sin embargo, no escapó de las dolorosas consecuencias de su desobediencia. Dios anuncia que Él maldice a la tierra por causa de Adán. Está claro que Dios responsabiliza a Adán por todo lo que ocurrió. La caída de la humanidad del favor pleno de Dios es causada en última instancia, no por la serpiente, ni por Eva, sino por el mismo Adán.

וּלְאָדָם אָמַר כִּי־שָׁמַעְתָּ לְקוֹל אִשְׁתֶּךָ וַתֹּאכַל מִן־הָעֵץ אֲשֶׁר צִוִּיתִיךָ לֵאמֹר לֹא תֹאכַל מִמֶּנּוּ אֲרוּרָה הָאֲדָמָה בַּעֲבוּרֶךָ בְּעִצָּבוֹן תֹּאכֲלֶנָּה כֹּל יְמֵי חַיֶּיךָ׃

 «Entonces el Señor dijo a Adán: “Por cuanto hiciste como dijo tu mujer y comiste del árbol del cual te ordené, diciendo: ‘No comerás de él’, maldita será la tierra por tu causa; con trabajo comerás de ella todos los días de tu vida» (Génesis 3:17).

וַיִּקְרָא הָאָדָם שֵׁם אִשְׁתּוֹ חַוָּה כִּי הִוא הָיְתָה אֵם כָּל־חָי׃

«El hombre llamó a su esposa Eva, porque ella fue la madre de todos los vivientes» (Génesis 3:20).

«Eva» no es el nombre original de la primera mujer humana. Su nombre en hebreo fue (חַוָּה; javá) cuya raíz tiene una conexión con el verbo (לִחְיוֹת; lijiyót) «vivir», y con palabras como (חַי; jái) y (חַיִּים; jayím) que transmiten la idea de «vida». En hebreo, por lo tanto, tiene mucho sentido llamar a la mujer de Adam (חַוָּה; javá) porque un día se convertirá en la madre de «todos los vivientes» (כָּל־חָי; col jái). La acusación de Dios contra Adán tiene que ver con que prefirió la voz de la hermosa y gentil creación de Dios (Eva) sobre la voz de su Creador, a pesar del mandamiento explícito de no comer del árbol prohibido. Sin embargo, en gran misericordia para su creación final, Dios no maldice a Adán mismo, sino solo a la tierra (אֲרוּרָה הָאֲדָמָה; arurá haadamá). Esta maldición se eliminará más tarde debido a la fe y al sacrificio del descendiente de Adán, Noé, pero más adelante se tratará sobre esto. Las acciones posteriores del SEÑOR estuvieron lejos de un juicio caprichoso; por el contrario, estuvieron dirigidas hacia la restauración de la humanidad y hacia todo lo que la humanidad se suponía debió nutrir y proteger.

וַיַּעַשׂ יהוה אֱלֹהִים לְאָדָם וּלְאִשְׁתּוֹ כָּתְנוֹת עוֹר וַיַּלְבִּשֵׁם׃

«Y el SEÑOR Dios hizo vestiduras de piel para Adán y su mujer, y los vistió» (Génesis 3:21).

La palabra hebrea para las vestiduras que Dios hizo para Adán y Eva probablemente debería traducirse como «túnicas». En este caso no fueron túnicas hechas de tela, sino de «piel» o «pelaje» (כָּתְנוֹת עוֹר; katnót or). Es lógico pensar que los animales tuvieran que morir y la sangre tuviera que ser derramada una vez que el primer humano (Adán) desobedeció al único mandamiento de Dios, frustrando así sus propósitos para su creación y su papel en el mundo. Entendemos eso porque leemos que Dios «vistió» a Adán y a Eva (יַּלְבִּשֵׁם; yalbíshem) con túnicas hechas de piel de animal, asentando así las bases para las futuras prácticas del sacrificio animal de Israel.

וַיֹּאמֶר יהוה אֱלֹהִים הֵן הָאָדָם הָיָה כְּאַחַד מִמֶּנּוּ לָדַעַת טוֹב וָרָע וְעַתָּה פֶּן־יִשְׁלַח יָדוֹ וְלָקַח גַּם מֵעֵץ הַחַיִּים וְאָכַל וָחַי לְעֹלָם׃

«Entonces el SEÑOR Dios dijo: “Ahora el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, sabiendo lo que es bueno y lo que es malo. ¿Qué pasa si extiende su mano y toma también del árbol de la vida y come, y vive para siempre ?» (Génesis 3:22).

וַיְשַׁלְּחֵהוּ יהוה אֱלֹהִים מִגַּן־עֵדֶן לַעֲבֹד אֶת־הָאֲדָמָה אֲשֶׁר לֻקַּח מִשָּׁם׃

«Entonces el SEÑOR Dios lo desterró del jardín del Edén para labrar la tierra de la que fue sacado» (Génesis 3:23).

וַיְגָרֶשׁ אֶת־הָאָדָם וַיַּשְׁכֵּן מִקֶּדֶם לְגַן־עֵדֶן אֶת־הַכְּרֻבִים וְאֵת לַהַט הַחֶרֶב הַמִּתְהַפֶּכֶת לִשְׁמֹר אֶת־דֶּרֶךְ עֵץ הַחַיִּים׃

«Expulsó al hombre, y al oriente del jardín del Edén puso querubines y una espada de fuego encendida que giraba en todas las direcciones para guardar el camino del árbol de la vida» (Génesis 3:24).

La palabra hebrea que es traducida como «desterrado» es (גָרֶשׁ; gáresh). En el hebreo moderno, esta es la raíz que se usa para formar una variedad de palabras hebreas relacionadas con el divorcio de una pareja casada. En un sentido muy real, el SEÑOR Dios «divorció» a Adán y a Eva del jardín del Edén (y de Él mismo), debido al peligro claro e inmediato que el árbol de la vida ahora les presentaba. A pesar de lo que tradicionalmente se piensa, Dios no juzgó a Adán y a Eva al enviarlos lejos del jardín del Edén. Exiliarlos del jardín del deleite no fue disciplinario, sino protector y misericordioso. Ahora que estuvieron expuestos al conocimiento del bien y del mal, el temor fundado de Dios era que la humanidad pudiera permanecer en ese estado de miseria y muerte para siempre, si también comían del «árbol de la vida eterna» (עֵץ הַחַיִּים; etz hajáyim), que también se encontraba en el mismo jardín. Entonces por su propia seguridad, esperanza y redención Dios los excluyó del jardín.

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