Según Lucas, María deja a su hijo recién nacido en un pesebre (Lucas 2:7). Mientras que las representaciones de la natividad suelen representar a este pesebre como una cuna limpia y llena de paja, en realidad un pesebre era un comedero para animales como burros y bueyes, un lugar menos que limpio. Lucas destaca el pesebre no solo para subrayar los humildes comienzos de Jesús, sino también para presagiar la Última Cena, cuando el Mesías realizaría un acto simbólico al ofrecer su propio cuerpo como alimento para los que lo siguen. Este pesebre sirve como un objeto profético que presenta a Jesús al mundo y señala su muerte salvífica para la salvación de ese mundo.

Justo después de que Jesús nace, María «lo envolvió en pañales y lo puso en un pesebre (φάτνη; phátne)» (Lucas 2:7). «Cuando el ángel del Señor se aparece a los pastores, el mensajero de Dios les dice: “Porque les ha nacido este día en la ciudad de David un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esta será una señal para ustedes: encontrarán un bebé envuelto en pañales y acostado en un pesebre (φάτνη; phátne)”» (Lucas 2:12). En respuesta al ángel, los pastores declaran: «Vamos a Belén y veamos esto que ha sucedido, lo que el Señor nos ha dado a conocer. Y se apresuraron y encontraron a María y José, y al bebé acostado en un pesebre (φάτνη; phátne)» (Lucas 2:15-16). Por lo tanto, el pesebre de Jesús juega un papel importante en la narrativa del nacimiento de Lucas: es el primer lugar terrenal que Jesús encuentra después de abandonar el abrazo de su madre, y sirve como una «señal» (σημεῖον; semeion) de Dios que los pastores usan para identificar a su Mesías.

Más adelante en el Evangelio, la referencia de Jesús a un pesebre revela su función como comedero para animales. Yeshúa le pregunta al jefe de una sinagoga: «¿No desata cada uno de ustedes en el sabbat su buey o su burro del pesebre (φάτνη; phátne) y se lo lleva a beber?» (Lucas 13:15). Que Jesús en su nacimiento sea puesto en este tipo de depósito de comida es apropiado, ya que él nació en Belén (בית לחם; Béit Léjem) que en hebreo significa «Casa de Pan/Casa de Comida». Sin embargo, la función del pesebre también anticipa las palabras de Jesús en la Última Cena: «Tomó el pan (ρτος; artos), y cuando dio gracias, lo partió, se lo dio a [los discípulos], diciendo: “Esto es mi cuerpo, que es dado por ustedes”» (Lucas 22:19). El niño Jesús yace en un comedero, y esta imagen se cierra cuando ofrece comida que representa su propio cuerpo. De esta manera, Lucas cierra el Evangelio con alusiones a Jesús como «comida» que simboliza las buenas nuevas de salvación para todos los que participan en él.

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