Cuando José se reúne con sus hermanos en Egipto, recuerda su intento inicial de deshacerse de él en el pozo, diciendo: «En cuanto a ti, quisiste el mal contra mí, pero Dios lo hizo para bien, para que sucediera como vemos hoy: hacer vivir a muchas personas» (Génesis 50:20). En otras palabras, mientras que los hermanos de José cometieron un acto malvado contra él, Dios obró a través de la desgracia de una persona para lograr la salvación de muchos. Esta no será la última vez que Dios obra de esta manera para efectuar la liberación corporativa. La actividad de los hermanos contra José, y la eventual salvación que proviene de ella, alude al sacrificio de la Pascua que lleva al éxodo de Egipto.

En un esfuerzo por engañar a Jacob haciéndole pensar que José había sido devorado por un animal, los hermanos de José «tomaron (לקח; lakáj) el manto de José y degollaron (שחט; shaját) una cabra y sumergieron (טבל; tavál) el manto en sangre (דם; dám)»(Génesis 37:31). Todo este idioma hebreo reaparece en la primera Pascua cuando Moisés les dice a los ancianos de Israel: «Vayan y escojan un cordero de acuerdo con sus clanes, y maten (שחט; shaját) el cordero de la Pascua. Tomen (לקח; lakáj) un manojo de hisopo y sumérgenlo (טבל; tavál) en la sangre (דם; dám) que está en la palangana, y toquen el dintel y los dos postes de las puertas con la sangre» (Éxodo 12:21-22). En Génesis, los hermanos degollaron una cabra, tomaron el manto de José y lo sumergieron en la sangre del animal; en Éxodo, los ancianos degollaron un cordero, tomaron hisopo y lo sumergieron en la sangre. Los hermanos de José participan en una especie de ritual de Pascua perverso contra su hermano, pero Dios responderá a este presagio negativo salvando muchas vidas a través de los actos de José en Egipto.

Los vínculos intertextuales entre Génesis 37:31 y Éxodo 12:21-22 tienen un gran impacto teológico con solo unas pocas palabras paralelas. La cabra sacrificada en Génesis es una representación del sacrificio personal de José como alguien que sería abandonado, vendido y encarcelado. Sus hermanos toman su manto y lo mojan en sangre para cometer un acto malvado contra su hermano menor. Sin embargo, Dios obra a través de ese acto para «hacer vivir a muchas personas» cuando José los salva del hambre (Génesis 50:20). De manera similar, Dios da vida a muchos hebreos encarcelados mediante el sacrificio del cordero pascual. Este tema teológico del sacrificio por el bien de muchos también es fundamental para la descripción de Jesús en los Evangelios como alguien que «no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate de muchos» (Mateo 20:28; Marcos 10:45). La experiencia de José apunta a la noción de sacrificio por la salvación que recorre la historia de Israel.

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