Uno de los eventos más enigmáticos de la Torá (que, francamente, va en contra de nuestra lógica moderna) se encuentra en Éxodo 4:24-26. Allí, después de encargarle a Moisés sacar a los israelitas de Egipto, Dios vino a matarlo (Éxodo 4:24-26). Lo que sigue es la traducción de la Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy (NBLH) junto con varias de mis propias modificaciones, como lo apoya el texto hebreo. Estoy en deuda con Michael Heiser por la idea central discutida en este artículo.

«Y aconteció camino al lugar de alojamiento, que el Señor se encontró con él [Moisés] y buscó su muerte (וַיְבַקֵּשׁ הֲמִיתוֹ). Entonces Séfora tomó un pedernal y cortó el prepucio de su hijo y le tocó los pies (וַתַּגַּע לְרַגְלָיו), y ella dijo: “Esto es porque eres un novio de sangre para mí (כִּי חֲתַן-דָּמִים אַתָּה לִי)”. Entonces Él lo dejó solo. En ese momento, ella dijo: “Tú —un novio de sangre—”, a causa de la circuncisión»

La clave de este versículo reside en darse cuenta de que Moisés no fue circuncidado correctamente. Al crecer en Egipto, Moisés y el resto de los israelitas no eliminaban completamente el prepucio del hombre (al crecer en la casa real egipcia, no podría haber sido de otra manera). En la época de Josué, los israelitas pasaban por una segunda circuncisión apropiada, donde se eliminaba completamente el prepucio (Josué 5:2-3). Todo esto suena trivial, burdo y extraño a los oídos de los creyentes cristianos modernos, pero claramente no fue así como YHVH vio esta situación. En otras palabras, los israelitas podrían ser liberados mientras aún no estén circuncidados, pero el líder del éxodo permanecería en un nivel más alto.

Moisés estuvo a punto de embarcarse en la «Operación Éxodo» sin la señal del pacto de Abraham sobre él o su hijo Guersón. Cuando Dios vino a buscar su vida, la esposa medianita de Moisés, Séfora, intervino para salvarlo. La ira de Dios fue apartada por la sangre del hijo y la acción decisiva redentora de una mujer madianita.

Esto explica el comportamiento aparentemente extraño de Dios. Pero, ¿cómo podemos entender las palabras de Séfora («Eres un novio de sangre para mí»)?

La circuncisión no era solo una señal para el hombre de su entrada en el pacto con Abraham. También servía como una señal para su novia de que el hombre con el que se casaba era, de hecho, un adorador del Dios Altísimo. Un hombre que estaba debidamente circuncidado era un «novio de sangre» para ella.

Pero, ¿por qué Séfora tocó el prepucio de Guersón a los «pies» de Moisés? El escenario más apropiado es que los «pies» de Moisés se refieran al órgano procreador de Moisés (un eufemismo común en la Biblia hebrea).

En ese momento, el órgano procreador de Moisés no estuvo debidamente marcado con la señal del pacto de Abraham. Después de circuncidar (correctamente) a Guersón, Séfora tocó el órgano procreador de Moisés como si ya estuviera debidamente circuncidado. Cuando esta gran mujer de fe hizo eso, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob perdonó la vida de Moisés, preparándolo para liberar al pueblo antiguo de Dios. Te invitamos a que no te demores más y te comprometas a descubrir el significado original de la Biblia hebrea. Regístrate a continuación y comienza tu viaje de descubrimiento.

La Biblia está llena de versículos como este, versículos que dejan a muchas personas confundidas y perplejas. La clave para comprender estos «confusos» versículos es lograr una mejor comprensión del contexto judío de la Biblia.

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