Cada vez que leo Salmos en hebreo y pienso en su idioma a la luz de la cultura judía, la historia y de otros versículos en la Biblia, siempre me encamino a una comprensión mucho más profunda de Dios. Además de ser hermoso e inspirador, los Salmos me enseñan mucho acerca de la voluntad y los propósitos de Dios. Aquí hay un ejemplo.

דָּבַקְתִּי בְעֵדְוֹתֶיךָ יהוה אַל־תְּבִישֵׁנִי׃
(davákti vaedutéja Adonái al tvishéni)

«Me aferro a tus testimonios; OH SEÑOR,
¡No me avergüences!» (Salmo 119:31).

¿Qué son los «testimonios de Dios»? Estamos familiarizados con el «testimonio» como un término utilizado en los procedimientos judiciales. Muchos lectores de la Biblia no se dan cuenta de que en hebreo (עֵדְוֹת; edót), que se traduce como «testigos» o «testimonios», no se utiliza en un sentido judicial. Dios le ordenó a Israel que se comportara de cierta manera y los «testimonios» entran en la categoría de esos mandamientos. Estos (עֵדְוֹת; edót) tienen que ver con el recuerdo: representaciones visuales y tangibles de eventos pasados ​​o los pactos del Todopoderoso. Son testigos de Dios y de sus obras.

Por ejemplo, Israel guardó las tablas de los mandamientos en el arca del testimonio, y luego colocó el arca dentro de la morada de Dios como «testigo» del pacto en el Sinaí. Otro ejemplo de «testimonio»es el pan sin levadura que se come en la Pascua, un recordatorio visual de la rápida liberación de Israel de Egipto. La costumbre de escribir las Escrituras en las puertas de las casas judías (mezuzót) es un «testimonio» del compromiso con las instrucciones de Dios (Deuteronomio 6:9). Todos estos mandamientos tienen que ver con los recuerdos de Dios. Es por eso que se les llama «testigos» o «testimonios».

El Salmo 119 habla acerca de «aferrarse» a estos testigos tangibles de Dios. El verbo hebreo (דָּבַק; davák) de hecho significa «aferrarse», «adherirse», «sujetarse», «aferrarse a», e incluso, «estar pegado». Israel, como pueblo, ha hecho esto por muchos siglos. Nos aferramos a los testimonios de Dios tal como se expresan en costumbres peculiares, tradiciones étnicas y formas de vida culturales. Y aferrándonos a estos «testimonios», nunca nos hemos sentido avergonzados, sino que hemos presenciado la presencia de Dios una y otra vez.

¿Estás listo para ver algo más profundo en tu estudio? Se puede descubrir mucho más, incluso si conoces solo un poco de hebreo y entiendes cómo profundizar en las traducciones de las Escrituras en español.

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